Maternidad en dos ruedas

Maternidad en dos ruedas

Son vistas por la sociedad como personas asexuadas e incapaces de cuidar de otros, pero lo cierto es que las mujeres con discapacidad, pueden amar, casarse y tener hijos. Valeria y Paula son un ejemplo de esto. El siguiente reportaje muestra la historia de dos madres con discapacidad física severa que luchan día a día para romper las barreras que se les han impuesto, sobre todo la de ejercer un derecho primordial, el ser mamás.

“Eres un factor de riesgo para tu hija”.

Esta frase dejó en shock a Valeria Riveros, una futura madre primeriza que esperaba con ansias tener su primera atención médica como mujer embarazada. Aunque ya han pasado tres años de ese evento ocurrido en el Hospital de Talca, esta mujer de 33 años lo recuerda como si hubiese sido ayer.

Valeria no es una mujer drogadicta, delincuente o en situación de calle, como estipula el reglamento del recién nacido sobre los factores de riesgo para quitar la custodia a los padres. Valeria es una mujer con discapacidad física severa. Una silla de ruedas y un ventilador mecánico la acompañarán por toda la vida.

Una vida al sur de Chile

A unas cuadras de Las Delicias, una de las principales avenidas de la ciudad de Parral (Región del Maule), vive Valeria Riveros Agurto, quien como todos los días, se prepara para almorzar. Se acerca a la mesa moviendo una pequeña palanca de su silla de ruedas eléctrica, justo al lado donde está sentada una de sus cuidadoras, quien le acerca un plato de tallarines con carne. Es lo único que puede hacer sola: comer. Luego, esta mujer de tez trigueña y pelo negro se prepara para ir al baño a realizar sus necesidades biológicas. Su cuidadora le abre la puerta del baño, la toma en brazos, le baja los pantalones y la deja sentada en el retrete. Así una y otra vez, todos los días. Es que la enfermedad de Valeria solo le permite tener movimientos en manos y cabeza, lo que la hace ser 100% dependiente de otra persona.

Valeria cuenta que aunque no siempre estuvo en silla de ruedas, si nació con una discapacidad. El síndrome acondroplasia, lo que comúnmente conocemos como enanismo.

Vivió toda su infancia y juventud en la población Arrau Méndez, considerado uno de los lugares más peligrosos de Parral por la delincuencia y tráfico de drogas que hay en el sector. Su padre, obrero de la construcción y su madre, dueña de casa con una epilepsia que le impide trabajar, la criaron con el mínimo de dinero y decidieron darle la oportunidad que ellos nunca tuvieron, tener estudios universitarios.

Fuente: https://www.theclinic.cl/2019/09/03/reportaje-maternidad-en-dos-ruedas/

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